Miguel Ángel Martínez

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Bogotá, Cundinamarca, Colombia

miércoles, 10 de abril de 2013


Ozzy Osbourne - Parque Simón Bolívar - Abril/16/2011-


Se sentó sobre la tarima como un niño retador que espera la reacción luego de la pilatuna, si hay alguien en el rock a quien preguntarle el abc de las travesuras sin importar su forma, es a Ozzy, ‘el príncipe’ en verdad es el rey en esto. Marcada la risa sobre los rostros del público colombiano continuaba el acto de uno de los padres del rock refundido por lustros para esta tierra indiferente que reconoce su figura en tan miserable Reality. El diario de este 'loco' contiene centenares de hojas demenciales, expediente que atinaba a ser corto pero dentro de la paradoja terrenal, la muerte (de visita en varias ocasiones) por fortuna apenas lo rozó, ni los gatos entienden cómo, es más, lo envidian. En medio del conflicto familiar desde su gélida tierra -Birmingham-  canalizó aquella energía insana en la garganta, motivado por las notas de los Beatles; sesudo, alineó aquel don vocal en Black Sabbath la banda más pesada que el universo jamás haya palpado. Fue así como Colombia entró en la historia de: dedos izados,  símbolo de paz, baño de agua, correría,  de un 'te amo Bogotá... entre la locura y cordura de un icono genuino tal vez quedamos más perturbados nosotros. 

jueves, 14 de marzo de 2013











Quedó atrapado en la imagen con varios colores que representan el límite, especialmente el de tono rojizo, conductor de su  crudeza vocal para arder en tarima. Randy Blythe parece entregarse aún cuando el velocímetro pretenda acorralar, desde el subterráneo se  absorbe y expulsa con toda supremacía, aquella furia tocada por la lengua incoherente de los poderes abusivos que oprimen al mundo, desde el cordero de dios y sus catedrales, hasta los palacios absortos de corbatas sucias. Aparenta violencia en su proceder, naturelaza humana, sin embargo, miles de ojos contempladores colombianos atestiguaron en 2010 dos horas después, que el metal, si es  férreo, pero no alcanza a herir,  en cambio sana, libera. Randy asumió con la misma entereza con la que entra a escena y lleva  ese tren musical al margen, un momento de su vida que casi lo encierra tras los muros de la infamia, redimido, ahora suelta las amarras en busca  tal vez de una canción, en donde pueda emancipar la transgredida justicia.

lunes, 18 de junio de 2012



















Aún permanece en píe, intacto, solo las líneas de expresión lo delatan, sigue siendo niño y el hombre que soñó ser. 70 años después permanece empuñando su voz y cantando sus cuerdas, escudriñando el universo para ir a redimir la paciencia, la gratitud y el amor que la gente le profesa por aquellas notas musicales que cambiaron la vida de cada uno de nosotros. No es fácil llegar sobre una bicicleta a cada rincón, pero el sendero es tan complicado como lo pongamos en la mente, sus líricas lo gritan. La utopía ya no existe para Colombia, por lo menos musicalmente hablando, esa magia de la música que la gran mayoría no ha comprendido en la tierra, del oro, el mar y la sangre, pero además la impunidad, fue tan generosa para ofrendar las melodías de este hombre diferente, que día a día honra a aquellos que habitamos ese fondo azul que parece tragárselo. El silencio cotidiano de la muerte en vida de esta nación, fue cambiado desde Leticia hasta el Cabo de la Vela por las fragancias de la felicidad, aunque fuera tan solo por 3 horas, aún cuando intentaran mancharlo y aún cuando la mano ignorante quiso taparlo. Ya somos parte del todo y ni las imperfecciones ni las condenas fueron suficientes para ser despreciados esta vez, el corazón de un puñado de colombianos hizo el sueño posible de la mano sabia y dadivosa de Paul McCartney; si existe la felicidad, se vivió exactamente el 19 de Abril de 2012.

jueves, 9 de febrero de 2012






Entrar en escena, estar justo en el momento o fuera de él pero aún cuando tenue arde el carbón, es el acto más fiel y verdadero al momento de relatar una historia. Tedioso cuando hay apenas cenizas, reconstruir se hace tendido, sobre el acto se puede perder hasta la vida, agónico, pero igualmente valioso. Trenzarse un papel, una grabadora o una cámara para contarle a los ausentes como está compuesto, un paisaje, una mirada, la vida, la muerte, un niño, la piel de una sociedad o la expresión de un artista, es cada vez más escaso, sin embargo algunos pocos persisten en medio de una plaga acomodada confortablemente detrás de un mueble, recibiendo cuentos narrados por los propios protagonistas pero que la línea telefónica, el cable o el corresponsal, enfrían. Al vivo, en medio de la travesía seguirá siendo para mí la forma más honesta de capturar con mis ojos una realidad ajena por diversas circunstancias para otros, callar o recibir murmullos continuará siendo vil. Acudir al registro del papel, la cámara o la grabadora, perpetúa la bondad y obtura la memoria para corregir nuestros errores.

jueves, 19 de enero de 2012





La luz destello justo atrás de su figura al momento de obturar, y esa aura de Dios se dibujo sin querer, humildemente. La vieja Birminghan dejó marcado en sus manos lo fría y despiadada que puede ser cuando no se toma en serio, pero no lo sobrepasó, construyó de aquella tragedia las fuerzas suficientes para darle al mundo, los riffs más siniestros de toda la historia del rock. Permanentes en cada “oponente” que tilda hoy por hoy la cuerdas de su propia banda. Mesurado y entregado, Tony Iommi quedó retratado para la eternidad de solo algunos fieles que rindieron tributo en Mayo de 2009, a la consagrada leyenda de la música universal, Heaven and Hell (Black Sabbath). Una vez más el infortunio toca su puerta, ahora obstinado quiere arrebatarle el cuerpo, pero guerrero, seguro de la condición humana, hoy pone su mente en la nueva reunión de Black Sabbath; en estudio, lucha confiado como la primera vez, que su toque sana, así, las circunstancias intenten cegarlo.

viernes, 30 de diciembre de 2011



Es normal entrar a una cocinería (restaurante) y escuchar al mesero comentar la canción de Faith No More que suena en la radio. Es normal ver poleras (camisetas) ensambladas en una familia entera, culto a su banda favorita. Es normal ver periodistas argumentando en sana discusión sobre folk, country, progresivo o metal. Es normal que alguien tienda su mano a otros para que por primera vez vivan de verdad su pasión por la música, en un lugar apropiado. Este niño chileno crece entre todo esto, entre un arsenal de sonidos mucho antes de nacer, por eso es natural verlo disfrutar en medio de 50 almas, un festival de nombre Maquinaria en pleno 2011. Asombrarse, divertirse y jugar con emociones como el juguete que permanece en casa y nunca se va. No huye porque siempre está presente desde el vientre, cuando se extravía sus padres juntan fuerzas y lo recuperan; porque saben de aquella preciosa sensación que solo produce el rock. Porque saben que cuando choca sus manos para agradecer, lo hará eternamente, incluso dentro de su propia casa.


jueves, 13 de octubre de 2011






Pocos logran imprimir algo novedoso cuando se interpreta el himno de una banda grande del rock. Montar un cover sin masacrarlo pero tampoco igualarlo no es tarea fácil, menos cuando se han escuchado miles de versiones redundantes. Mientras este personaje afinaba su guitarra silenciosamente, su compañera se desataba en un solo de voz impresionante, honrando a Pink Floyd en aquel festival de Blues bogotano terminado en D.C. justamente en el mes de los espantos pero hace dos años atrás. En honor a la verdad Classicstone Ensemble hizo erizar la piel de todos, con tamañas versiones de los más representativos iconos del Rock, despliegue articulado perfectamente, pero a juzgar por la imagen de mesura y control. Solo los asistentes pueden dar fe del suceso cuando el hombre de la guitarra nos rasgó por completo nuestros ropajes, al escalar las cuerdas de su voz hasta la misma cima del Himalaya, interpretando With a Little Help From My Friends original de los Beatles pero inmarcesible en la voz de Joe Cocker.