Se sentó sobre la tarima como un niño retador que espera la reacción luego de la pilatuna, si hay alguien en el rock a quien preguntarle el abc de las travesuras sin importar su forma, es a Ozzy, ‘el príncipe’ en verdad es el rey en esto. Marcada la risa sobre los rostros del público colombiano continuaba el acto de uno de los padres del rock refundido por lustros para esta tierra indiferente que reconoce su figura en tan miserable Reality. El diario de este 'loco' contiene centenares de hojas demenciales, expediente que atinaba a ser corto pero dentro de la paradoja terrenal, la muerte (de visita en varias ocasiones) por fortuna apenas lo rozó, ni los gatos entienden cómo, es más, lo envidian. En medio del conflicto familiar desde su gélida tierra -Birmingham- canalizó aquella energía insana en la garganta, motivado por las notas de los Beatles; sesudo, alineó aquel don vocal en Black Sabbath la banda más pesada que el universo jamás haya palpado. Fue así como Colombia entró en la historia de: dedos izados, símbolo de paz, baño de agua, correría, de un 'te amo Bogotá... entre la locura y cordura de un icono genuino tal vez quedamos más perturbados nosotros.
En la ruta del Rock me he topado con varias cosas aprendidas empíricamente, entre ellas capturar imágenes. De profesiones varias no todas tituladas, soy feliz cuando mi cámara se echa a rodar, con la única intención que los protagonistas de estas historias en vivo, recuerden cómo ser felices. Colombia netamente tropical saturada de sonidos bailables, donde se negó la opción a otros igual de relevantes, tomar de nuevo esos pasajes, obtura la memoria dibujando una sonrisa, producto del corazón.
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miércoles, 10 de abril de 2013
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lunes, 18 de junio de 2012
Aún permanece en píe, intacto, solo las líneas de expresión lo delatan, sigue siendo niño y el hombre que soñó ser. 70 años después permanece empuñando su voz y cantando sus cuerdas, escudriñando el universo para ir a redimir la paciencia, la gratitud y el amor que la gente le profesa por aquellas notas musicales que cambiaron la vida de cada uno de nosotros. No es fácil llegar sobre una bicicleta a cada rincón, pero el sendero es tan complicado como lo pongamos en la mente, sus líricas lo gritan. La utopía ya no existe para Colombia, por lo menos musicalmente hablando, esa magia de la música que la gran mayoría no ha comprendido en la tierra, del oro, el mar y la sangre, pero además la impunidad, fue tan generosa para ofrendar las melodías de este hombre diferente, que día a día honra a aquellos que habitamos ese fondo azul que parece tragárselo. El silencio cotidiano de la muerte en vida de esta nación, fue cambiado desde Leticia hasta el Cabo de la Vela por las fragancias de la felicidad, aunque fuera tan solo por 3 horas, aún cuando intentaran mancharlo y aún cuando la mano ignorante quiso taparlo. Ya somos parte del todo y ni las imperfecciones ni las condenas fueron suficientes para ser despreciados esta vez, el corazón de un puñado de colombianos hizo el sueño posible de la mano sabia y dadivosa de Paul McCartney; si existe la felicidad, se vivió exactamente el 19 de Abril de 2012.
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