Miguel Ángel Martínez

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Bogotá, Cundinamarca, Colombia

jueves, 10 de febrero de 2011



El agitaba sus brazos lentamente como si fueran alas, introduciendo su lírica, letras tan vigentes como la guerra de su nación. 20 años sosteniendo una institución a grito herido, contando una realidad cruda, historias de un gobierno opresor que llena de ignorancia a su pueblo para mantenerlo sometido. Pasajes de hombres violentos en un país del futuro “en un país que lo tiene todo”; pero de mente pobre y criminal. Si hay alguna banda en Colombia que represente la perseverancia, la verdad y la lucha, es La Pestilencia, en cabeza de Dilson Diaz. Un hombre que parece recordar siempre de dónde venimos y para donde vamos, mientras pone en caos musical a su pueblo, caos que refrenda para no caer en los mismos errores, para no convertir nuestras mentes en cárceles.

miércoles, 26 de enero de 2011



El ‘Metal God’ saludó a los creyentes. La chaquetas de cuero y tache rechinaron al son de los brazos izados, desahogando esa voz truncada por más de 3 décadas de ausencia. Ausencia de uno de sus Dioses. Judas Priest. pioneros, prodigiosa voz del rock encarnada en Rob Halford. En cuerpo y alma la tarde del domingo del único Noviembre del 2008, luego de la lluvia fuerte que refrescó pero no apagó la llama encendida de los rockeros, se vio el resplandeciente fulgor del Heavy Metal, algo que ni el propio Nostradamus inspiración de la reciente obra de la banda, hubiese pronosticado para Colombia.

miércoles, 12 de enero de 2011



Cristina Scabbia no podía mentir, aún cuando su ropaje lo refrendará. Adornada de esa belleza propia de su tierra natal, Italia, encantó al respetable sembrado en el Downtown 7-27, con esa preciosa voz dulce pero no empalagadora. De sus entrañas vertía la fuerza de un juego de vocales melódicas mezcladas a las cuerdas sonoras de su inseparable amigo Andrea Ferro, él, cortaba con fiereza cualquier rastro excesivo. La fría noche Bogotana del 12 de Junio del 2010 no lo fue tanto, Lacuna Coil, desprendió una cálida y poderosa aura de fibras azules producto de la luz, una sonrisa recuerdo de la intensa canción y felicidad sincera dibujada en el rostro de su más puro emblema.

jueves, 23 de diciembre de 2010



La misma fuerza que le imprime a su pasión por la música, la utilizó para ondear la bandera de una patria en guerra. Un porcentaje de esta nación se reúne cada año a cumplir la cita, en un parque que lleva el nombre del libertador. Donde el color, la religión, la raza, los prejuicios, quedan afuera por lo menos tres días, donde el único idioma es la música y en cuyos recesos se debate cual es la banda favorita. Mientras tanto, crece La “mancha negra” cada minuto, colmando hasta los arboles, en busca de ese sentimiento, abrupto para el porcentaje restante (la mayoría), quienes miran con recelo. Símil de la navidad esta congregación es una sola familia.

sábado, 11 de diciembre de 2010



Ronnie James Dio ese pequeño gigante señalaba con su dedo al vacio, sus gestos empuñaban historias de cielo e infierno, de niños abandonados, de doncellas y caballeros; sustentado en la prodigiosa voz regalada por los Dioses y perfeccionada por él. Abajo del escenario, en un sitio poco digno para la leyenda Black Sabbath y para la gente, todos se hallaban despojados de las vestiduras del ego, libres de linajes se incrustaban en la miel o el aserrín de ese arte presentado la noche del 5 de mayo del 2009 en Bogotá. Nadie imaginaba que Dio, inventor del “mal de ojo”, inspirador de nuevas generaciones de músicos, se iría en pleno 2010, luego de batallar contra la consumidora enfermedad. Se fue pero antes nos hizo felices por la única y última vez, se fue pero antes nos hizo llorar de alegría, se fue pero dejo en las paredes del coliseo las cuerdas libertadoras de su voz, la humildad, y la consecuente lucha para que desde niños fuéramos criados con amor, para que “no habláramos con extraños”.